Mucho han cambiado las estrategias de fraude electoral en el país y se dice, con razón, que entre más moderno sea el sistema que se utilice para contabilizar dichos procesos, más sofisticados serán a la vez los mecanismos a los que acudan los interesados en torcerle el cuello a la voluntad popular. De eso da fe el Valle del Cauca, en mala hora convertido en fortín de los corruptos y violentos, quienes no sólo sembraron allí el terror y la ley de los mafiosos, sino que lo empujaron a un abismo institucional que lo obligó a tener seis gobernadores en sólo dos años.
De esa debacle intenta recuperarse ahora la región, escenario el domingo de elecciones atípicas de gobernador, en las que resultó ganador el candidato de la Unidad Nacional: Ubéimar Delgado, exsenador y exrepresentante a la Cámara, apoyado por los siete partidos políticos de la coalición (la U, Cambio Radical, Liberal, Conservador, Aico, Verde y ASI).